por Marcela Gálvez
Ciudadanos comunes y solidarios, matanceros, se unieron todos para darle vida a un espacio que hoy es de todos, libre de basura e infecciones.
Estela Pedriel, una vecina que con sus guantes llenos de tierra, nos sonríe al vernos acercarnos. Estela está llenando la tierra de plantines, comprados por los vecinos para ir plantándolos en este espacio recuperado.
Hace un año atrás, a la altura de Crovara al 5900, las mismas personas que aún viven en el barrio usaban ese espacio para tirar indiscriminadamente basura de todo tipo, sin tener posibilidad de transitar por la vereda y mucho menos de poder llevar una silla para disfrutar un domingo cualquiera de mates bajo el sol.
Estela nos contaba que en muchas oportunidades hicieron denuncias a la Municipalidad y no obtuvieron respuesta alguna. Cansados de vivir en esas condiciones decidieron armar una reunión con varios vecinos y ver que solución podían darle a esto que los estaba afectando de una manera directa.
Estela, su marido Roque, y veinte vecinos más decidieron una tarde comenzar a limpiar dicho espacio, logrando entre todos juntar donaciones, bancos de plazas, un tobogán, una calecita pequeña, tejido para cercar, lo que hoy es una plaza.
Poco a poco fue tomando forma y todo a base de esfuerzo y dedicación, lograron un espacio no sólo de recreación y ocio, sino también de unión y solidaridad.
Hace un año que "la plaza de la amistad" es no sólo el disfrute de niños, sino que de toda la comunidad del barrio.

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